Ocho torneos organizados por la FIFA hay en el historial y nuestra selección de Futsal nunca ha podido clasificar. En los torneos clasificatorios nuestro rendimiento habla por sí solo: nuestra mejor posición ha sido el séptimo puesto de diez selecciones participantes.
Cuenta mucho que estemos en
la misma confederación de la potencia en este deporte que es Brasil, cinco
veces campeón mundial además del último ganador que es Argentina, dos equipos
que luchan constantemente entre ellos para ver quién es el que domina esta
parte del continente. Lo siguen, Paraguay que también es un constante de
clasificar a los mundiales y es el país que más pelea les da a los otros monstruos
debido a su gran trabajo en clubes. Colombia, organizador del último mundial y
cuarto en Tailandia 2012, han tenido un crecimiento tremendo en esta
disciplina. Y por último Uruguay que en los últimos años se ha dejado estar y
su nivel ha decaído.
Después los siguen el resto
de selecciones, en la que estamos nosotros, viendo desde lejos tratando de dar
una sorpresa, revelarse y estar metido en ese exclusivo “club de los cinco”.
Pero uno se pregunta, ¿Tanta diferencia nos saca el resto de selecciones en una
disciplina que por sus características encaja con la habilidad del jugador
peruano? Pues déjenme decirles que lamentablemente, sí. Porque no solo basta
con tener una buena técnica, picardía y a veces tener esa individualidad que
solo la adquieres en los partidos del barrio, si eso cuenta pero no basta, el
Futsal va más allá que eso.
En el Perú, una de las cosas
que abunda, son las canchas de fulbito ya sea de loza o sintética. Eso puede
ser un arma de doble filo si de Futsal estamos hablando, porque ahí jóvenes
comienzan a demostrar que si hay talento, el error es creer que al jugarse en
cancha reducida el fulbito es igual al Futsal, grave error. Pensamos que va a
ser igual y hasta más fácil pues va a haber más espacio en la cancha pero no es
así, esos espacios se deben ocupar bien porque el futsal tiene una intensidad
endemoniada y por ende debe haber un buen resto físico, también cuenta mucho el
orden en el terreno de juego y una cantidad variada de diferencias.
Ese es uno de los mayores
errores, sino es el mayor, pero las soluciones no están lejos es más me
atrevería a decir que están a la vuelta de la esquina si respuestas rápidas
queremos. Lo primero, de arranque, es crear cultura con este deporte enseñar de
que trata y las diferencias que hay con el fútbol y sus variaciones. Construir
canchas o complejos de futsal para que la gente practique este deporte.
Promoverlo es esencial y eso se debe comenzar desde los niños, enseñar en los
colegios y hacer torneos interescolares para que así a los jóvenes les atraiga
el futsal. Contar con el apoyo de los equipos asociados a la ADFP, que creen
filiales para que participen en los torneos como se hace en otros países.
Descentralizar el torneo, se debe expandir no solo jugarse en Lima darle la
oportunidad a las demás provincias de la nación para tener una amplia lista de
jugadores. Y por último la difusión de los medios de comunicación es vital para
que el público sepa cómo se trabaja y se interese aún más por esta disciplina
que tomó mucha fuerza en sus comienzos pero que poco a poco se ha desinflado y
es algo que se debe reflotar.

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