lunes, 26 de junio de 2017

En Futsal tampoco vamos al Mundial


Ocho torneos organizados por la FIFA hay en el historial y nuestra selección de Futsal nunca ha podido clasificar. En los torneos clasificatorios nuestro rendimiento habla por sí solo: nuestra mejor posición ha sido el séptimo puesto de diez selecciones participantes.

Cuenta mucho que estemos en la misma confederación de la potencia en este deporte que es Brasil, cinco veces campeón mundial además del último ganador que es Argentina, dos equipos que luchan constantemente entre ellos para ver quién es el que domina esta parte del continente. Lo siguen, Paraguay que también es un constante de clasificar a los mundiales y es el país que más pelea les da a los otros monstruos debido a su gran trabajo en clubes. Colombia, organizador del último mundial y cuarto en Tailandia 2012, han tenido un crecimiento tremendo en esta disciplina. Y por último Uruguay que en los últimos años se ha dejado estar y su nivel ha decaído.

Después los siguen el resto de selecciones, en la que estamos nosotros, viendo desde lejos tratando de dar una sorpresa, revelarse y estar metido en ese exclusivo “club de los cinco”. Pero uno se pregunta, ¿Tanta diferencia nos saca el resto de selecciones en una disciplina que por sus características encaja con la habilidad del jugador peruano? Pues déjenme decirles que lamentablemente, sí. Porque no solo basta con tener una buena técnica, picardía y a veces tener esa individualidad que solo la adquieres en los partidos del barrio, si eso cuenta pero no basta, el Futsal va más allá que eso.

En el Perú, una de las cosas que abunda, son las canchas de fulbito ya sea de loza o sintética. Eso puede ser un arma de doble filo si de Futsal estamos hablando, porque ahí jóvenes comienzan a demostrar que si hay talento, el error es creer que al jugarse en cancha reducida el fulbito es igual al Futsal, grave error. Pensamos que va a ser igual y hasta más fácil pues va a haber más espacio en la cancha pero no es así, esos espacios se deben ocupar bien porque el futsal tiene una intensidad endemoniada y por ende debe haber un buen resto físico, también cuenta mucho el orden en el terreno de juego y una cantidad variada de diferencias.

Ese es uno de los mayores errores, sino es el mayor, pero las soluciones no están lejos es más me atrevería a decir que están a la vuelta de la esquina si respuestas rápidas queremos. Lo primero, de arranque, es crear cultura con este deporte enseñar de que trata y las diferencias que hay con el fútbol y sus variaciones. Construir canchas o complejos de futsal para que la gente practique este deporte. Promoverlo es esencial y eso se debe comenzar desde los niños, enseñar en los colegios y hacer torneos interescolares para que así a los jóvenes les atraiga el futsal. Contar con el apoyo de los equipos asociados a la ADFP, que creen filiales para que participen en los torneos como se hace en otros países. Descentralizar el torneo, se debe expandir no solo jugarse en Lima darle la oportunidad a las demás provincias de la nación para tener una amplia lista de jugadores. Y por último la difusión de los medios de comunicación es vital para que el público sepa cómo se trabaja y se interese aún más por esta disciplina que tomó mucha fuerza en sus comienzos pero que poco a poco se ha desinflado y es algo que se debe reflotar. 

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